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Mensaje por Shalazar Lun Jun 07, 2010 9:39 pm

Este mensaje fue originariamente posteado por AkaTsuko en el anterior foro de DreamLand. Puedes ver el tema original pulsando aquí.

(Nota: Artículo que puede provocar escozor y rabia si se comete el error de tomárselo demasiado en serio. Ello podría provocar lo que se conoce por "darse por aludido". Así que, tranquilidad plis.)


Dedicado a los heridos en el atentado etarra ayer, 30 de Octubre de 2008. Que la estupidez vasca no frene sus carreras.

El presente artículo podría estar basado en hechos reales. A mí me interesa que se crea lo contrario.

En una universidad grande, grande, uno espera encontrarse con post-adolescentes progresistas, siempre sonrientes como salen en las fotos, con mochilos al hombro, bolsos de Prada, con super poderes y desarrollo sostenible. Esto que en un principio puede parecer una ironía mal atravesada, es en realidad una verdad tan inmensa como el templo de Abu Simbel (el de msx, qué chungo era el cabrón).

Considerable es el aumento de las jóvenes promesas que pueblan las universidades españolas. ¡Si hasta asisten a clase y todo! Lo malo es que uno puede ser cazurro fuera y dentro de un edificio cubierto al mismo tiempo.

Supongamos una asignatura con sus sosetes créditos teóricos, y sus no-tan-cachondos-pero-no-tan-coñazo créditos prácticos. Los teóricos uno se los puede pasar por el envoltorio pelotino, ya que, si eres tío, tu novia medio fea pero intelectual te ayuda a salir al paso con los aprobados. En cambio si eres tía (medio fea pero intelectual), siempre puedes recurrir a tu amiga del alma espiritual, esa que nunca te dejaría en la estacada y nunca te robaría el novio. Estas amistades que se producen entre las mujeres, se parecen mucho a las fusiones empresariales: los directivos se firman contratos, las chavalas, en las carpetas de Melendi. Bueno, vale, que las universitarias son más maduras (literal, y hortofrutícolamente hablando, ( . )( . ), boing boing) y ya no forran las carpetas con yonkis malotes, sino que se las compran ilustradas con cuadros renacentistas o tíos vírgenes con barba y gafas. Hay que añadir también los temas de conversación típicos del día a día: “Pues sí tía, tuvo que ir al médico a que le recetasen las pastillas para no quedarse embarazada, qué fuerte.” Verídico.

Pero la parte práctica de las asignaturas, o vas o te cortan los huevos con un kleenex seco, así, lentamente, para que te des cuenta del mal que has hecho. Así que lo más lógico sería solucionar los problemas personales de tu, oh, complicada vida, y tragarse las clases de práctica con calma militar.

Pero no, por muy superdotados y makinax, que nos pinten a los universitarios, ellos tienen que atender grandes conflictos que no pueden ignorar, y se dirigen al profesor el primer día para volverle imbécil con cosas como estas:

“Perdona profe, pero es que yo estoy en cuarto y llevo arrastrando esta de primero, y como en estos 4 años me he cansado mucho haciendo la mitad de las cosas prácticas, me preguntaba, si no es mucha molestia, si me puedo escaquear de volverlo a hacerlo otra vez. Que me canso.”

“Eeeeeeh, perdone, pero es que yo el jueves no puedo ir a su clase práctica, a las dos tengo las prácticas con el coche, que si apruebo este mes, mi papi me compra un Seat Leon amarillo y en el taller donde trabaja de peón mi amigo de la infancia Manu, me pone el espoiler con silicona y los fosforescentes bajo el coche gratis”

“Perdona tú, pero es que a mí no me toca en el grupo de mis amigggggas en la clase práctica. ¿Me puedes cambiar al otro grupo porque sí?”

Pues sí, la burguesía mileurista decadente que conforma nuestra sociedad actual, engendra “super hombres” y “super mujeres” (Nichi solo habló de hombres, que asco de tío ¿eh?) como estos. Pero cuidado, que a pesar de sus grandes problemas personales, todavía les queda tiempo para salir los jueves, apuntarse a teatro a gritar versos inconexos, a ser una tía heavy sofisticada que toca el bajo (una tía bajista DIOOSSSSSSSSS!¿!¿!¿!¿!¿!¿!¿), a jugar a pegarle patadas a una pelota enana rellena de gravilla y a irse día sí, día sí y día no al Breska o Bershjka, o como se diga, a pillar trapitos.

Otro de los grandes momentos para ver en directo es cuando reciben por primera vez la noticia de que tienen un examen un sábado por la mañana. El cerebro queda desbordado de oxígeno tras inspirar una bocanada de aire muy larga, y tardan en reaccionar para quejarse de lo injusta que es la vida del universitario y proclamar: “Jo tío, esto sí que va en serio”. A partir de ahí ya se crecen. No pasa ni una semana y muchos ya saben en qué empresa van a trabajar, cuántos idiomas van a hablar con fluidez, en qué piso va a estar su despacho y el nombre de su secretaria rubia de 90-60-90.

Cada uno se consuela como puede, y ya sea con la mano izquierda, la derecha, o aspirando encimeras de mármol con las fosas nasales, hay ciertas carreras “sparring” que soportan vejaciones verbales a diario:

Magisterio – Recortum, Coloreum, Pintum.

Los humildes estudiantes de magisterio no pueden plantar cara a los catedráticos o a los ingenieros. ¿Enfrentarse a 30 gremlins meones y gritones? Si eso lo hizo hasta Arnold Schwarzenegger y le salió medio bien…

Bellas Artes – “Si piensas eso, es que no entiendes de arte”

No da tiempo a que la Tierra rote un cuarto de distancia alrededor del Sol, el que salga una noticia sobre que un artista/dibujante que tiene un familiar currando en el ayuntamiento ha ganado 4000 euros por pintar cuatro rallajos violetas sobre un fondo blanco, o un logo con una letra muy gorda, y que miles de foreros esputen la socorrida sentencia: “Eso lo hago yo en diez minutos”. A los artistas no les queda más remedio que justificarse: “Nos pasamos las horas muertas pensando en nuestras obras, y hacemos un billón de bocetos”.

Traducción e Interpretación/un año de Erasmus – “PEeeeErdonaa, plize, sabeshh ande puedo encontrar un güen caliiiiIIII?????”

Viajar a otro país, mejor si es Malta, Dinamarca o Irlanda, conlleva traerse como suvenires un coma etílico, la picha pocha de tanto mojar y el certificado Proficiency de inglés (sacado con la punta de la… lengua) bajo el brazo. ¿Y luego nos enfadamos por que piensen que llevamos sombreros de paja gigantes? No sé yo qué es peor.

Ingeniería (XD) forestal – “¿Y esos a qué se dedican?”

¿A qué?

Enfermería – Las chachas de los médicos.

Limpiar vómitos, colocar el tubo de los meados a los viejos, mirar como otros salvan vidas, mirar cómo te asesinan con miradas llenas de odio los pacientes a los que vacunas. Con la cabeza gacha, l@s enfermer@s humildemente son testigos de cómo el mérito se lo llevan los chulo-putas de bata blanca. Perdón, ¿he dicho “humildemente”? La humildad se la dejan en la taquilla del hospital en cuanto tienen a tiro a cualquiera de otra carrera, sea cual sea. Porque claro, no les llegaba la nota para la carrera más respetada, ergo, la que les tocó es la segunda más difícil y respetada haciéndolos mejores mortales. Los segundos son los primeros en la lista de perdedores.

Otra de las características curiosas de los universitarios es el día, para el que todos se han puesto de acuerdo, que han elegido para salir de fiesta. Veamos, si uno llega la universidad, se supone que es por méritos propios, que posee una madurez intelectual bien sólida, que sabe lo que es la responsabilidad, en resumen, que no hace tonterías porque sólo los tontos y los de los Ciclos Formativos hacen tonterías. Pues bien, por lógica aplastante una persona así elegiría un día para salir de fiesta que no se situara previo a otro día de trabajo, clase o estudio. Los universitarios españoles eligieron el jueves. Muy inteligentes, sí señor. El jueves. “Siempre en medio como los jueves”. El día anterior al día culmen de una semana agotadora. Una maniobra digna del general Nelson. Y claro, la justificación objetiva (objetiva los cojones de Boris Izaguirre en anticongelante) reza: “Salimos los jueves para no encontrarnos con los niñatos del bachiller”. Lo más cachondo es cuando lo dice uno de primero en octubre, a 4 meses de finalizar su época de víctima de la educación pública. A ver si el gobierno suelta un par de euros en el panorama universitario español, que están escasos de coherencia.

Finalizo con una cita que leí en uno de esos periódicos universitarios tan guays:

“Queremos hacer creer a la gente que ser universitario es la experiencia más maravillosa de la vida”.

Ya veis, qué relativas son las maravillas. Para unas, que te salga un humanoide de entre las piernas es “la experiencia más maravillosa de la vida”, para algunos, el día que se enamoró de su “churri”, para otros (menos, menos) ver Evangelion.

----------------Etiquetas absurdas: Eta Puta Caca, Suficiente Raspado, Universitarios

Making Of:Este artículo sirvió de recopilatoro de mis experiencia universitaria en Soria. Casi todo lo aquí expuesto está recogido de boca de boca de estudiantes de muy diferentes carreras (la residencia universitaria es loi que tiene, que se mezclan ahí todos a convivir). Las pullas típicas que se lanzan los unos a los otros, revisadas por mi puño y tecla.

Reconozco que el odio y el rencor por lo mal que lo pasé en Soria lo llevaba dentro cuando escribí esto, pero la realidad no dista mucho, ni a día de hoy, ni en aquellos días.

Ah y lo escribí en los días en los que se produjo el atentado a una universidad de Navarra, creo.
Shalazar
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