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El nuevo rincón de Aure

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Mensaje por Aure Dom Jun 20, 2010 3:12 am

Un grito ensordecedor me obligó a despertarme una vez más. Mis ojos ya se habían acostumbrado a la oscuridad de aquel lugar. Suspiré al comprobar que todo lo que había vivido no era fruto de un sueño.

Me incorporé en aquel colchón tan o más roto que mis ropas. Me esforcé por no rozar la pared de la habitación y me levanté. Sentí como el sudor recorría mi cuerpo deslizándose por mi piel y recordándome que allí abajo hacía aun más calor que en el infierno.

La pared se componía de rocas puntiagudas la cuales cortaban con tan solo rozarlas. El suelo en cambio era la extensión de unas rocas lisas por donde me podía mover sin problema siempre y cuando no tomará ningún punto de apoyo que no fuera mi cama.

Me dirigí a la puerta de entrada a mi prisión. El único sitio por donde salir de allí. Sentí como las fuerzas de las que disponía iban disminuyendo cada vez más. Tuve que apoyarme en la puerta de metal para no caerme. Me acerqué a las cuatro rejas que se encontraban en su parte más concéntrica y observé una vez más el largo pasillo rocoso por el cual me habían conducido días atrás.

De nuevo otro grito llegó hasta mi prisión. Un grito que me era extrañamente familiar. Alguien les estaba haciendo daño y yo no podía ayudarles. Un fuerte mareo emergió del hambre y la sed que sentía. Una sacudida que me obligo a caer en el suelo y cerrar los ojos por falta de fuerzas para levantarme.

Sabía que no estaba muerto pero también sabía que no me quedaba mucho tiempo. Todo lo que nos prometieron al llegar había sido poco comparado con el sufrimiento que nos estaban haciendo pasar.


Última edición por Aure el Lun Jun 21, 2010 2:58 am, editado 1 vez
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Mensaje por Anterion Dom Jun 20, 2010 10:57 am

Diox me gusta, esa intriga, y la descripción del entorno mediante sentimientos... me gusta, haver cuando continuas la historia, que quiero leerla ^_^
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Mensaje por Ietsu Dom Jun 20, 2010 11:11 am

Vas mejorando, ya casi no se nota el problema de las comas que tenías antes. Ánimo :)

Por cierto, ¿por qué has centrado el texto? Hace que sea más dificil de leer :S
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Mensaje por Anterion Dom Jun 20, 2010 11:15 am

Ahi estoy con ietsu, puede que queda mas mono, pero cuesta de seguir
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Mensaje por Aure Lun Jun 21, 2010 3:01 am

Gracias!!!!!! ^^ Voy progresando adecuadamente *_*

ya le quité el centrado. Perdonar las molestias ^^U

Aaaahhh me siento inspirado

Aqui va una continuación :D (perdonar las posibles faltas)

***


Mi abuelo Phineus había permanecido sentado noches enteras en aquella pequeña silla de madera colocada frente a la que había sido mi cama apenas catorce años atrás. Yo aun era un niño cuando sus labios pronunciaban con soltura lo que parecía una historia que él mismo había vivido.

Para mí eran simples cuentos de hadas. Hojas escritas en su mente que me contaban como el mundo había sido salvado por unos dioses que ni si quiera la sociedad había llegado a conocer.

-Entonces Warren se alzó entre los demás y dijo: Todo ha terminado-

Me encantaba el final de aquellos cuentos. Me encantaban sus protagonistas de los cuales ahora no recuerdo sus nombres. Pero de lo que si me acuerdo y sueño cada día con ello es de aquel mundo que se sitúa en un plano paralelo al nuestro. Nédali unas tierras dominadas por la magia, con extraños animales, en las cuales habían engendrado unos seres que aquellos personajes se vieron obligados a destruir, los Dasna.

Sé que mi vida no iba a llegar a ser nunca tan interesante como la de aquellos personajes. También sé que por más que sueñe en ser como ellos no voy a llegar nunca a alcanzarles. Por ello me esfuerzo en vivir cada día como lo que soy.

-¡Vamos Nathan!- gritó mi madre antes de que el motor de nuestro coche familiar comenzara a rugir presionándome para montar rápido y marchar al instituto.

Pero hay algo que soy que no puedo cambiar.

-¡Llegaremos tarde!-gritó mi hermana mayor la cual se acicalaba desde el asiento del copiloto.

Tomé mi mochila y me apresuré a salir por la puerta de casa. De nuevo olvidé aquel escalón que se encontraba antes de pisar las baldosas que decoraban el jardín y tropecé dirigiéndome al suelo.

Pero de repente una placa ovalada, semitransparente y azulada apareció bajo uno de mis pies recobrando mi equilibrio y haciendo que pudiera seguir caminando sin ningún contratiempo más.

No podía negar aquel don que desde hace poco sabía que existía. Un don que mi abuelo me había obligado a ocultar a cambio de enseñarme a controlarlo. No entendía el porque había sido yo el único de la familia en heredar aquel poder pero no iba a preguntarle a mi madre el porque de todo esto. No quería causarle problemas psicológicos.

Al menos por ahora.


No, es broma.
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Mensaje por Jotermeister Lun Jun 21, 2010 3:06 am

La primera me ha gustado mucho. Si finalmente lo del rol por foro no-paranoia-sino-el-otro-que-he-propuesto sigue adelante, tendria k pedirte algo asi como un favor...
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Mensaje por Aure Lun Jun 21, 2010 3:47 am

a mi? (ups)

[gracias]
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Mensaje por Anterion Lun Jun 21, 2010 4:09 am

Me gusta, eso de mezclar magia y presente, amos que la magia no tiene porque estar ligada con la era medieval.
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Mensaje por Aure Lun Jun 21, 2010 4:21 am

Gracias ^^

Yo pienso lo mismo ^^ claro que la edad medieval estaba caracterizada por su magia y sus armas de época las cuales a todo el mundo nos encanta ^^

Pero ¿Porque en la actualidad no? ^^




Capítulo I

El instituto mantenía sus dos grandes puertas abiertas mientras aquel sonido al cual te llegabas acostumbrar resonaba avisando de que las clases iban a dar comienzo.

Sentí un golpe en mi brazo antes de que mi hermana se alejara de mí y se reuniera con sus amigas las cuales eran extremadamente odiosas.

-Casi llegamos tarde por tu culpa enano-me dijo mientras me fulminaba con sus ojos envueltos en rimel.

-Exagerada-susurré para mis adentros mientras suspiraba.

Caminé y me mezcle entre los alumnos del Noa Spencer, uno de los institutos más prestigiosos de Los Ángeles. Al cual tenía que acudir uniformado cada día, al principio se hacía entretenido pero luego, a la ligera cansaba.

-¡Ey Nath!-escuché la voz de un chico el cual pasaba su brazo por mi hombro y me arrejuntaba a él para presionarme contra sus músculos.

-Hola Brian-dije entre quejas.

-¿Qué tal estás?-

-Con sueño-respondí bostezando mientras nos deteníamos frente a nuestra taquilla compartida para dejar la mochila y tomar solo los libros.

-Como todos-dijo él siendo infectado por mis ganas de dormir-¿Leíste el último manga de Naruto?-

-No tuve tiempo para comprarlo. Mi madre se ha empeñado en que hagamos ejercicios abdominales-respondí con una sonrisa en mi gesto-Más bien creo que quiere que la haga compañía en su sufrimiento por querer ser mujer de revista-

-Cómo sigas así me vas a superar-ironizó mientras golpeaba sus abdominales.

-Yo no me paso las veinticuatro horas del día mejorando mi físico-comenté a traición.

-Yo tampoco- dijo-Seis de esas horas las ocupo viniendo al instituto-

-A veces pienso que no piensas lo que dices-

Me fulminó con la mirada y yo solo pude responderle con un estallido en carcajadas que hizo que cambiara su rostro enfadado a uno infantil.

El pasillo se había quedado vacío. Ni si quiera el conserje caminaba por él para comprobar que todos los alumnos estaban en sus aulas.

-¡Mierda!-me queje mientras comenzábamos a correr.

Recorrimos el pasillo pasando desapercibidos por las diferentes aulas hasta llegar a la nuestra. Abrí la puerta y comprobé que el profesor ya estaba escribiendo en la pizarra. Sin decir nada y en perfecto silencio caminamos educadamente por la clase y nos dirigimos a nuestros asientos situados el uno delante del otro.

-Llegan tarde caballeros-se quejó mientras borraba su esquema sobre las fases de la mitosis para que nosotros no pudiéramos copiarlo.

-Lo sentimos-dijo Brian educadamente.

-Que no vuelva a pasar-dijo él para después retomar su explicación y comenzar a expandirse exageradamente en la primera fase.

-Hola-le susurré a mi compañero de pupitre el cual no apartaba su mirada de la pizarra como si aquellos trazos a tiza le hubieran dejado absorto. Comencé a mover mi mano sobre su rostro para llamarle la atención sin obtener respuesta. Aquel muchacho ni siquiera parpadeaba.

-¡Señor Miller!- me asustó el profesor-¿Qué pretende hacer?-

-Nada-respondí entre dientes pero dejándome escuchar.

-¿Cuales fueron mis últimas palabras?-

-La célula puede contener un centrosoma con un par de centriolos-me susurró Brian desde atrás.

-¡Eso!-dije yo habiéndolo entendido todo.

-¿Perdone?-me miró extrañado aquel biólogo.

-Decía que la célula durante la profase puede contener un centrosoma con un par de centriolos, Señor-expuse.

-Bien-dijo él y retomaba sus explicaciones.

-Gracias-susurré balaceando mi silla hacia atrás y tapándome la boca con la mano.

-¿Qué pasa?-susurro él precaviéndose de que nadie nos escuchara-¿Te gusta alguno de clase?-

-Ya te expliqué que no-le respondí-Me atraen los chicos lo que no quiere decir que siempre esté pendiente de ellos-

-Ah vale-dijo.

Observé como la chica que se sentaba frente a mí estiraba su brazo hacia atrás trasportando una hoja de papel de cuaderno. El profesor se giró de pronto y me obligó a dejarme caer de golpe. De repente las patas delanteras de la silla golpearon el suelo y se mezcló con el sonido de un estornudo fingido proferido por aquella compañera.

Asegurándome de que el profesor proseguía con su explicación observé el papel. Se trataba del esquema que antes había explicado. Estaba en sucio pero entre todos los dibujos de células podía distinguir unas palabras.

“Cópialo”

Me apresuré a copiarlo. Antes de devolverle los apuntes escribí.

“Arigato gosaimasu… ¿Era así no?”

Aquella muchacha de largos cabellos lisos, morenos y flequillo recto era oriental. Había nacido en Japón pero por temas familiares había tenido que venir a vivir aquí a América.

-De nada-me susurró.

Las siguientes horas de clase no fueron demasiado llevaderas. Primero Física con su inmensidad de fórmulas difíciles de memorizar. Luego Matemáticas que dentro de lo malo si tienes una calculadora a mano todo es más sencillo.

-Me han dicho mis padres que vengáis a cenar esta noche-dijo Himeko mientras amarraba su larga cabellera lisa en una coleta.

-¿Se piensan que estamos juntos?-preguntó Brian bromista.

-En realidad me emparejan con Nathan-respondió ella.

-¿Saben tus padres que nuestro amor es imposible?-bromeé con mi orientación sexual.

-No-dijo ella sonriente trasformando su gesto oriental en los de un personaje de anime.

-Entonces avivaremos esa llama-bromeó mi compañero.

-Ni se te ocurra-dijo ella-Yo no voy a aguantar sus preguntas-

Nos manteníamos sentados en lo que eran las gradas del patio. Una especie de escaleras de mármol desde donde se podían ver a las animadoras, entre ellas mi hermana, practicando sus bailes y acrobacias.

-Que guapa es tu hermana-comentó él.

-Lástima que no la conozcas en persona-ironicé-Cambiarían todas sus expectativas-

-¡Venga!-se quejó-¡Alguien tan hermosa no puede ser tan mala como la pintas!-

-Si la pintara con mis lápices se me rompería la hoja-bromeé con una sonrisa mientras el timbre nos indicaba que teníamos que regresar a las clases.

El resto de la mañana fue verdaderamente aburrida. Creo que Literatura fue la clase más interesante de todas pues estuvimos leyendo los textos de un autor muy conocido.

-Bueno chicos-dijo Himeko mientras observábamos como Brian tomaba su bicicleta-¿A las nueve en mi casa?-

-¡Cómo quieras!-le respondí.

-¿Te paso a buscar Nath?-me preguntó mi compañero.

-Vale pero se puntual-bromeé-Al menos por una sola vez-

Disimuladamente dejó su bicicleta en el suelo y se abalanzó sobre mí para frotarme la cabeza con el puño. Intenté zafarme de sus brazos pero la fuerza que mi amigo tenía en sus brazos era mayor que la mía.

-¡Nathan Miller!-se escuchó la voz de mi hermana-Mueve tus piernas hasta aquí-

Nuestras miradas se centraron en un automóvil rojo, biplaza y sumamente deslumbrante. En el asiento del conductor mi hermana se mantenía furiosa haciendo rugir con crueldad el motor de aquella preciosidad.

-Creo que tengo que irme-dije mientras Brian me soltaba.

-¿Qué pasa?-bromeó ella-¿No le das de comer a la fiera?-

-Intento matarla de hambre-dije entre carcajadas mientras me apresuraba a llegar al coche nuevo de mi hermana.

Ignoré los murmullos ofensivos de mi hermana mientras conducía su auto a lo largo de las calles que se encontraban antes de llegar a nuestra casa. Podía haber subido el volumen de la música pero no quería volver a casa a pie, no otra vez.

Nada más llegué a casa ascendí las escaleras para llegar a mi cuarto y dejar tirada mi mochila. Me quité los zapatos que complementaban el uniforme y me puse las zapatillas de estar en casa.

Mi habitación era bastante amplia. Había alguna que otra foto de cuando Himeko, Brian y yo aun éramos niños. La puerta de mi armario estaba decorada con un póster del mejor videojuego que había jugado. La mesa de estudio con el portátil y la mesita de noche junto a la cama eran otros complementos de mi habitación.

Creo que el uniforme fue lo más rápido que me quité, simplemente lo dejé en la cubo de ropa sucia y me reuní con mi familia la cual ya estaba sentada en la mesa en el comedor que pegaba con la cocina la cual era separada por una barra y dos taburetes.

-¿Cuando te dan las notas?-preguntó mi madre mientras mi tenedor giraba para que los espaguetis se enredaran en él.

-El lunes mamá-respondí antes de introducírmelos en la boca.

-¿Me tengo que esperar algún regalo?-

-A no ser que al señor O´Rail le de por admirarme-esbocé una sonrisa-Solo me quedará biología-

Mi padre suspiró mientras tomaba una carta de la cómoda que se encontraba a unos metros de la mesa. Mi hermana sonrió cruelmente antes de tomar un trago de agua.

-Este verano te irás de campamento-

Mi gesto se torció apenado. Me estaban imponiendo un castigo por haber suspendido una asignatura no segura, eso si no me quedaba también física.

-¿Por qué?-me incorporé y golpeé la mesa.

Nadie me respondió. Mi padre se limitó a darme la carta la cual había alcanzado segundos antes.

La tomé entre mis manos y observé como un largo texto de presentación me indicaba que un nuevo campamento juvenil abría sus puertas en una pequeña isla. Después de eso se podía observar un par de fotos donde chicos de mi edad se divertían en toboganes de agua y demás actividades veraniegas.

-¿Es un regalo?-pregunté habiéndome sentado sin darme cuenta a la vez que se había dibujado una gran sonrisa.

-Consideramos que te has esforzado-dijo mi madre-Has pasado todo el invierno encargándote de los estudios y de la casa mientras nosotros trabajábamos-

-Gracias,…-dije-…creo. ¡Ah por cierto me voy a cenar a casa de Himeko!-

Tras haber ayudado a mi madre a recoger la cocina me conecté al portátil para entrar en los foros que aguardaban mis comentarios. Roleé en un par de historias medievales en las cuales se disputaban grandes batallas las cuales se mantenían detenidas ya que le tocaba a Aure el elfo curandero del grupo, mi personaje de rol.

Introduje un disco de música en la mini cadena y comencé a prepararme antes de que Brian me pasara a buscar. Al fin era viernes, había llegado el momento de dejar el uniforme de lado y ponerme lo que más me gustaba. Escogí unos vaqueros, una camiseta de manga corta roja y unas zapatillas negras con la puntera blanca. Me mojé el pelo y me lo engominé para amaestrar mis rizos y crear una pequeña cresta.

-¡Me voy!-grité mientras cogías las llaves de casa al mismo tiempo que mi móvil no paraba de sonar indicándome que mi amigo llevaba apenas unos minutos de más en la puerta.

-¡No vengas tarde Nathan! ¡Mañana tienes que ir con el abuelo!-se escuchó a mi padre entre los estallidos del partido de baseball.

-¡Vale!-respondí mientras abría la puerta y esta golpeaba unas campanas que se colocaban en el techo-¡No os preocupéis! ¡Adiós!-
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Mensaje por Lonking Mar Jun 22, 2010 2:02 am

Es curioso como has pasado de un estilo totalmente descriptivo y detallista a un estilo de diálogos, la verdad me parece bueno, solo le encuentro la pega de que las frases de los dialogos son muy breves, muy concisas, en plan "vale","bien", "si","no",... (no digo que ponga eso exactamente, digo que se podia detallar algo mas :P)
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Mensaje por Aure Mar Jun 22, 2010 2:13 am

Vale ^^

Ando haciendo el efecto Bob Esponja XD absorbo todo lo que leo ^^



Capitulo II

-¿Enserio?-se sorprendió Brian-Mis padres se lo estaban pensando-

-¿También te mandaron la carta?-

-¡Claro!-dijo mientras divisábamos la casa de Himeko al final de la calle-¿Qué te has pensado?-

Entonces comprendí el significado de la sonrisa de mi hermana. No se alegraba por un posible castigo, se alegraba de perderme de vista. Lo que significaba que lo más probable fuera que mis padres no tuvieran vacaciones este verano por lo que ella tendría la casa para ella sola.
Suspiré defraudado por no haberme dado cuenta antes.

-Hola chicos-dijo el padre de mi amiga con un peculiar acento el cual no había querido abandonar a lo largo de los años.

-Buenas noches-dije mientras entraba verificando que los ojos de aquel hombre no se separaban de mí.

Aquella casa era verdaderamente peculiar, al menos para mí. Sus paredes eran color sepia en su mayo esplendor. Y miraras donde miraras se podía apreciar un decorado oriental. Sus focos, sus cuadros e incluso su suelo me podían recordar a una de esas películas de artes marciales.

-¡Hola chicos!-saludó Himeko desde la parte superior de las escaleras mientras bajaba efusiva con lo que parecía ser un yukata, o como le solíamos llamar, medio kimono.

Me limité a agitar mi mano pues no quería levantar más sospechas de las que ya había. De repente sentí como mi amiga se abalanzaba sobre mí y me daba un gran abrazo. A Brian le dio un beso en la mejilla.

-Esto está buenísimo Yumi-sonreí sabiendo que la madre de Himeko se había esforzado por hacer comida verdaderamente americana.

No pude evitar ruborizarme cuando el padre de Himeko no apartó la mirada de mí. Otra vez estaba analizándome para ver si verdaderamente le correspondí a su hija, creo que en eso era muy vuelto a la antigua.

-Este verano nos iremos de campamento-comentó Brian para enfriar el ambiente.

-¿Sí?-preguntó mi amiga desanimándose por no haber sabido nada.

-Sí, mis padres se empeñaron en apuntarme a un proyecto nuevo del cual recibí un correo-

-¿Papá?-preguntó ella-¿Es la misma carta que la que has metido en la bolsa del reciclaje?-
De repente comenzaron a hablar en japonés. Yo apenas entendía palabras pues lo poco que sabía era porque Himeko me lo había enseñado. Me encantaba aquel idioma, me había acostumbrado a su fonética pro culpa de los animes y de las películas subtituladas.

Se notó un atisbo de que discusión pues ambos comenzaron a alzar la voz y Himeko solo apretaba el mentón cuando se enfadaba. No podía saber de lo que hablaban pero si podía intervenir.

-Un verano es un verano-dije acallando su discusión. Todas las miradas de la mesa se dirigieron a mí-No sería lo mismo si ella no viniera con nosotros-

Ahora no sabía que decir. El pánico escénico estaba haciendo otra vez de las suyas lo que quería decir que me estaba poniendo colorado.

-Son muchos veranos juntos-me salvó Brian.

-¿Porque no la dejamos ir?-preguntó Yumi-Al menos estarían juntos-

Todos sabíamos que no hablaban de nosotros tres si no de que Himeko y yo estuviéramos juntos lejos de la atención de los padres.
Aquel hombre emitió un pequeño gruñido, se levantó de la mesa y desapareció tras la puerta.

-Ya se le pasará-dijo Himeko mientras se levantaba-¿Jugamos a algo?-

-¡Mátalo!-grité mientras pulsaba los botones del mando haciendo que mi personaje virtual saltara.

-¡No puedo!-protestó Brian.

-Esperar tengo un truco-dijo ella mientras su personaje comenzaba a dar una serie de piruetas y acababa por rebanarle la cabeza a nuestro enemigo.

De repente la puerta se abrió de golpe. La sangre de nuestro enemigo empañó la televisión mientras Hidan, el padre de mi amiga entraba con la carta del campamento en sus manos.

-Aprovechar vuestros últimos días en Los Ángeles porque este verano os vais a la isla-sonrió aprobando la idea de que su hija viniera con nosotros. Después se marchó dándonos la señal de salida para proseguir con nuestra partida.

Todo pasó a gran velocidad. Las largas partidas en la consola hicieron que no me diera cuenta de la hora. Sus padres ya estaban acostados y ahora nosotros teníamos que marcharnos.

-¿Mañana quedaremos?-preguntó Himeko con una enorme sonrisa mientras se apoyaba en la puerta por la que nosotros ya habíamos salido.

-No puedo-dije-Me toca pasar el día con mi abuelo-
-¿Otra vez?- preguntó Brian sonriente.

-Si-respondí encogiendo mis hombros.

-Entonces nos vemos el lunes-dijo Himeko de pronto mientras acariciaba su larga cabellera negra.

-Tengo entrenamiento-comentó él.

-Se a acabado la liga de baseball-le dije-¿Qué vas a entrenar?-

Mi amigo se mantuvo en silencio y me fulminó con la mirada al haberle metido en aquel lío del cual no sabía que responder. Yo no sabía que era lo que hacía todos los lunes por la tarde pero tampoco quería profundizar mucho pues ellos no tenían ni idea de lo que yo hacía los sábados.

-Mi padre me ha contratado un entrenador personal-respondió de pronto. Antes de que pudiéramos decir nada se despidió-¡Buenos nos vemos pronto!-


-Claro-dijo ella-Tener cuidado-

-¡Adiós!-me despedí.

Aun de noche el calor que inundaba las calles era tan o más intenso que el de la tarde. Me sentía alegre, aquel verano tenía que ser el mejor de mi vida, un verano en el cual los tres disfrutaríamos como en los viejos tiempos.

Habían pasado catorce años desde que les conocí. Tenía cuatro años cuando les pregunté que si podía jugar con ellos. Aun recuerdo la cara enojada de Himeko cuando interrumpí su batalla infantil para salvar el mundo. Brian me cogió del brazo y me dijo: “Protégela ella es tu reina”. Y desde aquel momento todas las tardes bajaba a la piscina para encontrarles únicamente a ellos.

Los inviernos eran infernales. Ansiaba terminar el curso con buenas notas únicamente para pasar el verano con ellos. Antes vivíamos más alejados pues mi amiga pasaba sus inviernos con sus abuelos en Tokio. A Brian apenas lo veía pues sus padres no paraban de viajar de un extremo al otro del mundo. Y yo tan solo iba de la escuela a casa y de casa a la escuela.

Luego fuimos creciendo y fue a los catorce años cuando se vinieron a vivir a Los Ángeles. Desde aquel momento decidimos mantener una comunicación fija y fue dos años después cuando descubrimos que éramos los mejores amigos del mundo.

No acabo de comprender cuando la gente dice que la palabra “amistad” no existe si no es movida por el dinero. Yo se que nunca me separaré de ellos. Puedo decir que tengo amigos para siempre.


Y verdaderamente es de lo que más orgulloso estoy en mi vida. Ni si quiera los sobresalientes me alegran más que verles cada día.
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Mensaje por Guri Dom Jun 27, 2010 11:22 am

Bueno, acabo de leerlo todo ^w^
La verdad es que la presentación tiene buena pinta, me recuerda a un libro que me dejó un amigo... no recuerdo el nombre... :S Pero era un comienzo que me ha recordado mucho a este :)

Leeré más para ver que pasa a continuación, sin embargo (y me sale la filóloga de dentro T_T) en el capítulo dos, los imperativos terminan en d. Es un fallo que la gente no suele ver, pero yo creo que es el único que identifico jajaja

Esperaré a que escribas más ^w
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Mensaje por Aure Dom Jun 27, 2010 11:39 pm

Gracias Guri ^^ lo tendré en cuenta.

Bueno ^^ gracias tu petición colgaré el capitulo 3 y si gusta seguiré colgando :P

He de decir (y no por ello es spoiler) que más adelante habrá mucha más acción y más trozos frikis :D que recuerdan a pedazos de manga (intentaré subir dibujos que hice ^^)

PD: he de apuntar una última cosa, el foco de acción se encuentra en las últimas partes del libro ^^U asi que si aguantais toda la chapa :) quizá os llegue a encantar como me encanta a mí ;)


******************* (lol) *******************

Capitulo III

Por más que lo intentaban mis parpados no dejaban de cerrarse. Fue en aquel momento cuando sentí como la galleta se despojaba de mi mano y se hundía en mi leche con cacao.

-¡Nathan!-se quejó mi hermana a modo de inauguración a mi nuevo día.

Pegué un pequeño salto en el taburete y me esforcé por no tirar mi desayuno. Torcí mi gesto el cual se mantenía en un estado de zombie y la miré.

-Te tocará ir andando si no te das prisa-dijo mientras abría la nevera y sacaba un pedazo de fruta.

Ella ya se había preparado. Se había levantado dos horas antes para alisarse el pelo y vestirse con aquel vestido blanco que la embellecía un poco más. A mi me seguía desquiciando.

-A Claire no le gusta esperar-

-Dile que he sido yo-dije sabiendo que a su amiga le caía fenomenal.

-Y aguantar falsos piropos sobre ti-dijo ella-No, gracias-

La casa parecía estar demasiado vacía sin mis padres. Ambos estaban de mañana y a ambos no les vería hasta el domingo. No me apresuré a vestirme, ni siquiera lo hice al hacerme la habitación pues me encantaba hacer rabiar a mi hermana.

Hoy hacía aun más calor que el día anterior, sabía que era demasiado pronto para vestir de cortos pero no podía soportar el asarme como un pollo en un horno convencional. Mi decisión del día fue unos pantalones piratas y una camiseta de tirantes de un amarillo apagado.

No me engominé el pelo por lo que tardé menos y las chanclas de dedo que me puse no me causaron demasiado problema con los cordones, más que nada porque no tenía.

-¡Nathan como no bajes en diez segundos te juro que te dejo en tierra!-gritó mi hermana mientras cerraba la puerta de mi habitación.

-¡Aaah!-me quejé-¡Martha eres una pesada!-

-¡Ocho!-gritó mientras me apresuraba a bajar las escaleras-¡Nueve!-

-¡Diez!-la interrumpí colocándome de frente a ella y teniendo que mirar un poco hacia arriba para fulminarla con la mirada. Además de odiosa se había llevado los mejores genes de la familia, ojos verdes, cabello claro. Y yo en cambio unos ojos aceituna que pasaban más tiempo marrones que verdes y un cabello rizado y oscuro.

-No vayas tan deprisa-comenté mientras adelantábamos a un todo terreno.

-No hubieras tardado tanto-dijo ella furiosa sin levantar el pie del acelerador.

-Te juro que como tengamos un accidente-

Y aquí fue cuando verificó el que éramos hermanos. Subió el volumen de la radio y me ignoró por completo. Detestaba el tener gesto como ella pero supongo que era lo que me había tocado.

-Mañana te vengo a buscar-dijo ella mientras me iba hacia alante por culpa del frenazo.

-¿No pasarás a ver al abuelo?-

-¿Y aguantar sus largas batallas imaginarias? No, gracias-

-El abuelo no está loco-me quejé conociendo a Phineus más de lo que ella podía hacerlo y sabiendo que aquella actitud de chalado la fingía cuando estaba en público.

-Supongo que sois iguales-suspiró ella mientras hacía rugir el motor para que yo saliera.

Abrí la puerta y me bajé. Solo esperé que el monovolumen rojo desapareciera en pocos segundos pero entonces obtuve una respuesta inesperada.

-¡Eh enano!-gritó mi hermana desde el asiento del piloto y a través de la ventanilla abierta del copiloto-Aunque no lo parezca,… te quiero-

-Yo también-le contesté-Pero solo a ratos-

Esbocé una sonrisa mientras ella desaparecía en la lejanía. En verdad podía ser molesta pero al fin y al cabo era mi hermana.

Ojeé la casa que se colocaba frente a mí. Entonces me quejé, me encontraba frente al número cincuenta y seis, la de mi abuelo era el cuarenta y ocho. Una vez más mi hermana se había equivocado. Solo me quedó una salida, limitarme a caminar calle abajo para dirigirme a la casa con los dos árboles en su entrada.

Una leve melodía emergió de uno de los bolsillos de mi pantalón. Sin demorarme extraje el teléfono al mismo tiempo que este dejaba de sonar y comprobé como Himeko me había hecho una llamada perdida. Pulsé en mi pantalla táctil la opción “rellamada” y esperé a que diera un tono para colgar y guardar el teléfono de nuevo.

Antes de que pudiera retomar mi mirada al camino sentí como algo golpeaba mi hombro. Cuando lo observé pude ver a una muchacha de una estatura próxima a la mía la cual ocultaba su ojo derecho con un largo flequillo castaño.

Su larga cabellera la cual desembocaba en el centro de su espalda formando pequeñas ondulaciones a lo largo de su trayecto, ocultaban dos auriculares por donde yo podía escuchar una melodía ruidosa.

-Lo siento-dijo con una voz casi acallada mientras seguía su camino.

Me quedé parado. Aquella muchacha me era verdaderamente familiar pero lo más extraño de todo era que nunca la había visto. Observé con curiosidad como introducía sus manos en aquellos pantalones negros, algo cobrizo resaltaba en sus nudillos, algo a lo que no le di importancia. Sus andares provocaban que un collar de picos se moviera con elegancia sobre su piel.

Olvidé por un momento lo sucedido y fijé mi mirada en la casa de mi abuelo la cual se levantaba tan espléndida como siempre con aquellos aires modernos pero a la vez antiguos.

Pulsé el timbre y esperé a que Phineus me saliera a recibir. No obtuve respuesta por lo que repetí el proceso una vez más. No podía haberme dejado plantado, es decir, él sabía que siempre vengo a mis entrenamientos.

Me apoyé en la puerta y descubrí que esta estaba abierta por lo que no dudé en entrar.

-¿Abuelo?-pregunté sin obtener de nuevo respuesta.

Comprobé que todo seguía igual que antes. La cómoda de la entrada con las fotos de la familia, la gran alfombra de seda azulada que el abuelo no había movido en mucho tiempo y bueno el gran retrato que le hicieron a mi abuela mucho tiempo atrás, cuando aun conservaba la juventud y antes de contraer aquella enfermedad venérea que la llevo a la muerte.

-¿Phin?-pregunté de nuevo mientras me asomaba por la escalera para ver si le oía en el piso superior.

De repente escuché como algo se caía en el piso bajo, algo que sonaba a ladrillo o algo por el estilo. Me apresuré a introducirme en el pasillo pasando desapercibido por el salón y girando en la esquina en la cual un gran reloj de péndulo daba las diez de la mañana.

-¿Abuelo?-pregunté una vez más esta vez encontrándole barriendo un montón de ladrillos destrozados en el patio, en la parte con cemento antes de adentrarse en la gran explanada de césped.

-¿Nathan?-preguntó ignorante-¿Qué hora es?-

-Las diez abuelo-dije mientras suspiraba-¿Te habías olvidado?-

-No,… es que tenía que recoger todo esto-

-¿A que vienen todos estos ladrillos?-

-¿No puede un viejo pasar el tiempo construyendo cosas?-ironizó haciéndose la víctima.

-¿Para destrozarlo después?-

-¿Porque lo iba a dejar entonces?-

Di por imposible el tema de conservación. Fijé mi mirada en mi abuelo y sonreí.

-¿Cuando empezamos?-pregunté ansioso de mejorar mi talento.

-Solo tengo que recoger esto-dijo mientras se agachaba quejándose del lumbago y tomaba un pedazo de ladrillo un tanto puntiagudo.

De repente lo lanzó a modo de proyectil dirigiéndose a mí con suma velocidad. No pude advertirlo a tiempo para pensar en lo que tenía que hacer por lo que fue mi adrenalina la que actuó por mí.

Coloqué la mano en el trayecto del ladrillo y observé como una esfera azulada y semitransparente aparecía frente a mi mano, adherida a ella mejor dicho. Una esfera que se extendía unos centímetros más de la silueta de mi mano.

El ladrillo rebotó en ella y salió disparado por los aires. Mi abuelo se acercó a mí y giró la cabeza para observar aquella esfera que yo mismo había creado.

-Has conseguido expandirla unos centímetros más que la última vez-verificó-¿Practicaste?-

-Solo a modo de peldaño-respondí recordando aquella placa que cree el día anterior para evitar caerme al suelo.

-¿Involuntariamente?-preguntó mi abuelo mientras tomaba el cogedor con todos los ladrillos y completaba un saco de basura a rebosar del mismo material.

-Sí-dije mientras aquella esfera desaparecía.

-¿Has intentado crearla por voluntad propia?-

-Sí,… pero nunca lo consigo-

-Entonces ese será mi trabajo de oí-dijo mientras su estómago rugía-¿Tienes hambre?-

-Acabo de desayunar abuelo-

-Pues yo sí-dijo-Entremos dentro-
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Mensaje por Guri Lun Jun 28, 2010 2:45 am

Solo diré: La abuelita murió por una venérea. LOL jajajaja
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Mensaje por Aure Lun Jun 28, 2010 4:37 am

Jo esque no sabía como se escribía y no mi word es demasiado antiguo para corregirmelo :S

Y bueno el siguiente capitulo :D un poquito de acción que se me aburren :P



*******************************************

Capitulo IV

-¿Seguro que no quieres?-preguntó mientras me observaba absorto mirando el bizcocho que acababa de sacar del horno.

-No,… pero quiero que me guardes un trozo-

-No sabrá igual-

-Da igual-dije mientras se partía un trozo y lo untaba en el café-¿Piensas comértelo todo?-

-Pues claro que no-respondió-Quiero conservar mi cuerpo de marine-

No pude evitar romper a reír observando como mi abuelo marcaba músculo recordando aquella juventud que pasó en uno de los barcos más famosos de la armada americana.

No tardó mucho en dejar la taza vacía en el lavavajillas y desmoldar el bizcocho horneado en plancha para ponerlo troceado en un plato. Después de eso me obligó ponerme unas deportivas las cuales se había comprado días atrás y tuvimos la suerte de utilizar la misma talla.

-¡¿Qué pretendes?!-grité desde la lejanía mientras él encendía una máquina de pelotas de tenis.

-¡¿Créalos?!-me respondió con otra pregunta haciendo que su voz sonara severa, demasiada severa-¡Uno en cada mano!-

Cerré los ojos y me concentré para que aparecieran dos esferas en cada una de mis manos. Primero puse mi mente en blanco y luego me esforcé para que aparecieran,… pero no lo hicieron.

Mi abuelo activó la máquina e hizo que una pelota amarilla centelleara en el aire antes de procurar golpearme. De nuevo y en un movimiento de acto reflejo coloqué mi mano en su trayecto en el momento justo en el cual una esfera azulada apareciera frente a ella y bloqueara el pelotazo.

-¡La tengo!-dije procurando que la semiesfera no desapareciera.

-¡Bien!-gritó Phineus mientras lanzaba otra pelota para que yo utilizara el otro brazo y se repitiera el proceso anterior.

-¡Ya tengo dos!-grité alegre sintiendo como aquellas esferas ovaladas y planas se separaban unos centímetros de mis manos pero no desaparecían.

-¡Vale! ¡Ahora bloquéalas todas!-

De repente la máquina comenzó a expulsar pelotas a gran velocidad, tantas que no las podía contar. Poco a poco la cesta que se colocaba sobre la máquina comenzó a descender de volumen.

Al principio fue fácil pararlas pues tenía que seguir un ritmo moviéndome a un lado y a otro como si estuviera jugando al baseball. Pero todo se complicó cuando mi abuelo comenzó a mover el objetivo de la máquina de un lado hacia el otro.

-¡Si no golpeas todas el entrenamiento habrá sido nulo!-gritó mientras las pelotas aumentaban en número.

-¡Aaaaaa!-grité alcanzado una de las pelotas que casi se me escapan.

Todo sería más fácil si pudiera extender aquellas esferas protectoras al menos un poco más. Pero era imposible, es decir, no podía concentrarme en mi poder y en bloquear pelotas al mismo tiempo.

Comencé a sentir un fuerte estrés, una frustración al observar como un grupo de pelotas se dirigían a un mismo tiempo. Si paraba una las otras pasarían inadvertidas. Furioso extendí mis brazos hacia el frente y chillé como nunca lo había hecho.

Entonces ocurrió algo inesperado, tanto para mí como para mi abuelo,… creo. Aquellas esferas se alargaron formando media esfera de un diámetro mucho más grande que mi estatura. Entonces sentí como las pelotas impactaban en aquella media esfera mágica. Todo ocurrió justo antes de sentir una fuerte presión en mi cabeza la cual me obligó a arrodillarme en el suelo.

-Sabía que podías hacerlo-me susurró mi abuelo el cual acariciaba mi cabello-Solo tienes que esforzarte-

-Gra… gracias abuelo-pronuncié entre jadeos mientras me dejaba caer en el césped.

Cuando sentí que el corazón no me iba a mil revoluciones por hora y cuando aquellas pequeñas jaquecas desaparecieron ayudé a mi abuelo a recoger las pelotas de tenis y reintroducirlas de nuevo en la máquina.

Sin darme cuenta habían trascurrido tres horas desde que llegue aquí. Era el día en el cual había aguantado con mi talento activado más tiempo. Después de ello mi abuelo me obligó a ducharme mientras él cocinaba.

-¿Abuelo?-pregunté mientras removía la sopa aun demasiado caliente para mí gusto.

-¿Sí?-me miró aguantándose la risa pues era gracioso el verme envuelto en albornoz.

-Un día dijiste que había más gente como yo-comenté-¿Podré conocer a alguien? es complicado llevar todo esto solo,… quiero decir sin compartir mis experiencias-
-Es peligroso ir por ahí diciendo que puedes expandir energía protectora desde tus extremidades-explicó-Pero comprendo tu situación y solo puedo decirte que aquellos que son como tú están más cerca de lo que te piensas-

-¡¿Conoces a alguno?!-pregunté entusiasmado.

-A un par-respondió.

-¡¿Porqué no me los presentas?!-dije un tanto molesto por la falta de sinceridad por parte de él.

-Quiero que estés preparado-respondió-No todos están dispuestos a convivir con la gente de a pie-

-¿Qué me intentas decir?-dije-¿Existen villanos como en los cómic?-

-Yo no los definiría como tal, son gente que no comparten nuestra misma ideología-

-Entonces sigo solo en esto-comenté casi en susurro.

-Me tienes a mí-sonrió-Cómete la sopa antes de que se enfríe, perderá sus cualidades organolépticas-

-A veces no entiendo lo que dices-dije para mí mientras comenzaba a comer.

Después de comer y vestirme con la misma ropa que llevaba antes me senté junto a mi abuelo para ver una de sus películas western favoritas a la cual no llegué a seguir porque caí dormido en el sofá.

Desperté en parte por culpa del calor. Me despojé de la manta que Phineus me había puesto para no destemplarme, me levanté del sofá y me dirigí al lavabo para lavarme la cara con agua fría y espabilarme de mi larga siesta.

-¿Abuelo?-pregunté sin oír ningún ruido antes de susurrar-Otra vez…-

El sol ya se había introducido en el horizonte pues ni si quiera un mísero rayo de sol se introducía a través de las cortinas que tapaban levemente las ventanas.

Ascendí por las escaleras para llegar a la segunda planta y desde allí exploré cada recoveco. Primero el cuarto de baño, después la habitación de mi abuela la cual mi abuelo había dejado impoluta desde que ella murió y finalmente el cuarto de mi abuelo. Pero no lo encontré, podía decir que no estaba en casa pues no había más habitaciones donde buscar.

Salí al pasillo y me quedé pensativo. Me apoyé en la pared y me deslicé sobre ella hasta sentarme en el suelo. Observé mi mano derecha abierta con la palma dirigida hacia mí.

De nuevo me concentré, esta vez sin cerrar los ojos, rebusqué en mi interior para encontrar el foco de mi poder. Me imaginé un túnel oscuro con una luz blanca al final. Primero la luz era débil e intermitente pero después, a medida que iba quedándose fija la luz iba tomando un tono azulado.

De repente una esfera apareció en mi mano. Lo había conseguido, lo había hecho por voluntad propia, al menos una vez. Sentí que estaba más cerca de conseguirlo, más cerca de controlarlo.

Coloqué mi palma en dirección contraria a la que estaba mirando y empujé la esfera no cilíndrica del todo y observé como esta se separaba de mi mano y salía despedida hacía la pared. Formó un leve boquete que hizo que la piel de mis mofletes tornara rojizos al mismo tiempo que una sonrisa se dibujaba en mi rostro orgulloso de lo que acababa de hacer.

La corriente que el proyectil esférico había provocado hizo que una cuerda removiera de un lado hacia el otro en el techo. Entonces me levanté y admití el no haber buscado en todos los recovecos de la casa, aun faltaba el trastero.

Tiré de la cuerda y esperé a que las escaleras de madera descendieran por completo formando una gran polvareda a su paso. Ascendí con sigilo y me introduje en un ambiente mucho más oscuro que el anterior.

No podía ver absolutamente nada a la perfección, tan solo distinguía la silueta de los muebles viejos gracias a un pequeño rayo de luz que entraba desde una apertura la cual dejaba pasar la intensidad de las farolas.

Flexioné mi brazo hasta dejar mi mano en una distancia próxima a mi rostro y me concentré esta vez con menos esfuerzo para crear una esfera ovalada. Me centré en potenciar la luz que esta emitía y entonces provoqué que aquella luz azulada que emitía se volviera opaca abandonando ese aspecto semitransparente el cual había tenido sus intervenciones anteriores.

Aquella luz iluminaba un diámetro más que aceptable alrededor de mí. Al menos ahora podía esquivar los muebles y caminar con seguridad a través de aquella habitación repleta de recuerdos.

Tras haber pasado desapercibido entre estanterías repletas de libros empolvados, perchas de madera envejecida, la vieja máquina de coser de la abuela,… entonces descubrí un pequeño haz de luz.

-¿Abuelo?-pregunté observando como una lágrima emergía de su ojo y caía sobre una fotografía-¿Estás bien?-

Mi abuelo levantó la mirada y sonrió al ver como el control sobre mi poder iba evolucionando. Disipé la esfera luminosa y me acerqué a él para descubrir que era lo que tanto le había conmocionado.

Se encontraba rodeado por cajas repletas de ropa de mujer y otras pertenencias femeninas. En sus manos se mantenía protegido por forro de libros lo que parecía ser una foto de mis abuelos. La última foto que se tomaron juntos.

-Aprendes rápido pequeño-pronunció entre sollozos.

Acerqué una caja de madera y me senté junto a él. Posé mis manos sobre las suyas y le acaricié. No me gustaba ver a la gente mal y menos si pertenecían a mi familia o mi círculo de mejores amigos.

-Si necesitas hablar,… aquí me tienes abuelo-le dije aguantándome las lágrimas. Quizá esa era una de mis maldiciones, ser empático y sentir de cerca lo que otros sienten.

-Creo que va siendo hora de que lo sepas-dijo torciendo aquella mirada esmeralda y brillante hacia mí.

-Tú dirás-le dije sonriendo.

-Tus poderes provienen de una civilización antigua a esta-comenzó-una civilización llamada Arquironense-

-¿Los raritos de tus historias del ascenso de los dioses?-pregunté recordando aquel nombre.

-Sí,… parte de esas historias son reales-dijo-Nédali existe, perdida en el olvido pero existe, ya pocos saben como llegar-

-¿El mundo paralelo?-pregunté asombrado.

-Se podría decir que sí-dijo él-A lo que quiero llegar. Tus poderes provienen de mí-

-¡¿Qué?!-pregunté asombrado-¿De verás? ¿Cual es tú poder?-

-Yo podía cargar con un peso mayor a cualquiera, podía destrozar una pared con tal solo apoyarme en ella,…-

-¿Y qué ha pasado con esa fuerza?-dije golpeándole bromista-¿Eh abuelo?-

-Verás-reanudó su explicación-De joven tenía un grupo de Arquironenses los cuales nos encargábamos de proteger al mundo-

-¿Erais como Batman?-pregunté entusiasmado.

-No exactamente, pero prefiero que te quedes con esa versión de mí-no dije nada, tan solo me limité a cruzar mis brazos y escucharle-Pero hubo un momento en el que todo terminó y entonces conocí a Márgarate, tu abuela-

De repente se puso a remover las cajas y rebuscar entre las ropas de mi abuela. No podía creer que mi abuelo verdaderamente fuera como uno de los superhéroes de aquellos cómics que yo leía, viñetas que me daban esperanzas para hacer de mi poder algo especial, no una carga la cual esconder de la sociedad.

En sus manos ahora se encontraba una perla de oro. Una circunferencia con extraños signos metálicos en su comisura. De un color que centelleaba con tan solo reflejar la luz de la linterna.

-¿Qué es abuelo?-

-Un orbe-dijo él-Todos los Arquironenses podemos encerrar nuestro poder en un orbe-

-¿Aquí está tu súper fuerza?-pregunté.

-Exacto-respondió tratándolo con sumo cuidado-Si esto se rompiera mi vida acabaría al instante-

-¿Morirías?-

-Sí, al menos eso creo,… nadie nunca ha abierto su orbe-

-¿Y porqué lo hiciste? ¡¿Porque renunciaste a lo que eras?!-

-Por amor Nathan… tenía dos opciones seguir protegiendo al mundo o vivir el resto de mis días con tu abuela-

Entonces aquel diálogo hizo que mi boca no pudiera pronunciar nada. Le miré mientras la luz dorada del orbe se posaba en sus ojos y se introducía en ellos.

-¿Qué fue de tus compañeros?-pregunté entusiasmado.

-Algunos desaparecieron, otros decidieron escoger caminos diferentes,… no sé nada de ellos-

-¿Qué es lo que me depara a mí Phineus?-pregunté entre sollozos sin poder evitar derramar una lágrima.

-Cada uno forja su destino, es tiempo de que decidas que camino escoger. Solo te pediré una cosa, no renuncies a lo que eres pues puedes echarlo en falta cuando menos te lo esperas-

-Protegeré al mundo como lo hiciste tú-

-¡No!-gritó-¡Nunca!-

-¿Qué dices?-

-¡No quiero que emplees tú vida en actos que no tienen beneficio! ¡No quiero que envejezcas preocupándote de todos en cada momento!-

Entonces me levanté de golpe, tiré la caja de madera y me moví en dirección a la salida del desván.

-¡Yo forjaré mi destino!-grité enfurecido antes de bajar las escaleras.

De repente mi móvil comenzó a resonar en mi pantalón. El número que figuraba en la pantalla era irreconocible tanto para el teléfono como para mí.

-¿Sí?-respondí.

-¿Nathan?-dijo la voz de una mujer con atisbos de preocupación.

-Sí soy yo-

-Soy la madre de Brian-dijo de inmediato-¿Está contigo?-

-No,…-

-¿Sabes donde puede estar?-preguntó un tanto histérica.

-¿Qué ha ocurrido?-pregunté mientras el corazón me latía a gran velocidad.

-Se fue esta tarde y aun no ha vuelto. He llamado a Himeko y no sabe nada de él, no nos coge el teléfono-

Había llegado el momento de actuar. Había llegado mi oportunidad de protegerlos a todos.

-No se preocupe. Yo lo encontraré-
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Mensaje por aposta Jue Dic 09, 2010 10:02 pm

Aunque es un tema antiguo... lo he leido ahora, y solo queria comentarte, que el escrito en general (ocurre en todos los capitulos) me da la sensacion de leer una obra de teatro... no es que no se puedan leer, como a Lope o Shakes, pero es mucho mas dificil y se hace pesado, mi humilde consejo, seria que sustituyeras dialogos por contar lo ocurrido y limites esos dialogos para dar velocidad o lentitud a lo que cuentas. Asi mismo, los dialogos aceleran con frases cortas, impactos y usando palabras que contengan letras fuertes como la r, y ralentizan si prolongas las frases de los personajes y usas palabras con consonantes labiales y frases retoricas.
No se si me he hecho entender... te pongo un ejemplo, (exagerado, por su puesto) no es lo mismo decir:
- ¡Atrapalo!
Que:
- Deslizate cuidadosamente por entre la penumbra para conseguir el delicado premio...
Edito para un pequeño detalle... cuando dice que a venido "a America", es una expresion española... aqui decimos a venido a España, porque es una nacion, pero eso no pasa alli, Estados Unidos es eso, una union de naciones, como la Union Europea, deberias elegir uno de los estados y sustituir la palabra America, se evidencia que era algo que no querias hacer, pero es algo que rechina... porque no se trata de ningun pais hispano ni Brasil (por los nombres), por lo que solo puede tratarse de USA, y alli, se diria el estado concreto, igual que aqui no diriamos a venido a la union europea, sino al pais concreto de la union.

Un saludo.
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Mensaje por Aure Jue Dic 09, 2010 11:03 pm

Gracias!!

un aporte enriquecedor ^^ lo tendré en cuenta :)

Ya aprovecho ^^ y desde clase cuelgo el siguiente :)

Capitulo V

Al cabo de unos minutos de haber salido de casa de Phineus no pude evitar sentirme mal. No le dejé ni una nota que le explicara el porque mi huida tan repentina y tal y como estaba el ambiente no puedo evitar pensar que mi abuelo se sintiera tan mal como yo.

De nuevo suspiro ante mi mala conducta. Pero no hay vuelta atrás aquella casa se ha quedado lejos y yo he decidido tomar un atajo. Ahora las farolas de la ciudad se mantenían ocultas por las ramas de los árboles.

Tenía demasiada prisa para tomar el camino convencional. Ahora me mantenía oculto en un pequeño bosque que separaba el barrio de mi abuelo de la carretera principal por lo tanto del centro de la ciudad.

La oscuridad no era muy intensa por lo que podía ver los obstáculos a lo largo de mi camino y esquivarlos. No tenía tiempo para pensar tenía que correr, correr como nunca lo había hecho.

El paisaje de mí alrededor pasaba medio borroso mientras mi vista provocaba lo que se llamaba “efecto túnel”, es decir, fijar un solo objetivo y olvidar el resto, el mío era la salida del bosque.

Algo me obligo a detenerme, un fuerte ruido que me puso los pelos de punta. Observé con cautela sintiendo como algo que me observaba se acercaba cada vez más.

Estaba dispuesto a utilizar mi don si no me quedaba otro remedio pero no podía soportar la idea de que algún morboso amante de la oscuridad anduviera escondido por los recovecos del bosque pues no sería la primera vez.

Ahora permanecí más inmóvil de lo que había estado. Mis oídos se habían percatado de un fuerte respirar proveniente del paisaje oculto tras mi espalda. Cogí aire y poco a poco fui girándome para comprobar que era lo que tanto miedo me estaba dando.

Entonces lo vi, no supe que hacer por lo tanto no me moví. Un animal me miraba con unos ojos ambarinos y una mirada penetrante. Su pelaje negro casi se ocultaba en la noche al mismo tiempo que lo hubieran hecho sus orejas si no se movieran intentando percibir todos los sonidos que decoraban el ambiente.

El lobo dejo al descubierto sus fauces. Sigiloso comencé a agacharme para tomar una rama que había conseguido acercar con mi pie. Tomé aquella madera no demasiado uniforme y la empuñé con todas mis fuerzas.

-Tengo un palo-susurré medio temblando-No dudaré en usarlo,… creo-

Entonces hice algo de lo que me hubiera arrepentido si no hubiera funcionado. Una tontería a ojos de cultos pero una heroicidad en mi mera opinión. Lancé el palo el cual surcó el viento y se perdió a las espaldas del animal.
Este giró su cuello para observar como la rama salía disparada lo que me dio tiempo para salir corriendo.

No miré atrás, simplemente me limité a esprintar como si se tratara de una de mis carreras completas de baseball. No sentí que me siguiera pero no por ello paré de correr, la carretera estaba próxima tan solo una gran roca impedía mi camino. Un pedrusco el cual uno de mis saltos no era suficiente para librarlo.

Sin quererlo miré hacia atrás, solo por curiosidad quería saber donde estaba el cazador. Entonces lo vi, su pelaje se sacudía a cada zancada que daba, no podía advertir si su rostro era de juguetón o de asesino pero no iba a quedarme para averiguarlo.

Extendí mi mano para crear una esfera frente a mí, justo en una longitud concéntrica de la roca. Aquella esfera era tan plana como la que creaba en mis manos con la peculiaridad que era lo suficientemente extensa como para albergar mis dos pies. Era la primera vez que creaba algo que no partiera de mis extremidades directamente quizá por ello sonreí.

Salté sobre ella y luego me propulsé de nuevo. Conseguí librar la roca sintiendo como el lobo se detenía. Retome mi carrera para llegar a la carretera principal.

Justo cuando toqué el asfalto aquel animal apareció en el linde del bosque mirándome de nuevo. No quité la mirada de él mientras caminaba hacia atrás.

De repente un fuerte claxon hizo que fijara mis ojos en un coche familiar que se detenía pocos centímetros antes de impactar conmigo. Sus luces evitaban que viera al conductor.

-¿Nathan?-escuché la voz de una mujer que me era extrañamente familiar.

-¿Sra. Lexon?-pregunté.

-Sí ¿Qué haces aquí? Sube-dijo la madre de mi amigo.

Antes de deslizarme en el asiento del copiloto eché un último vistazo al bosque,… el lobo ya no estaba.

-Salía de casa de mi abuelo-respondí mientras aquella mujer no apartaba su mirada preocupada de la carretera esperando que su hijo apareciera del mismo modo que aparecí yo-Ya de paso lo buscaba-

-¿Y si lo han secuestrado?-soltó de pronto.

-¿A Brian?-me sorprendí-Es demasiado,… “guerrero” como para ser secuestrado-

-¿Dónde está mi niño?-

-No sé pero lo encontraremos ¿Vale?-

-Gracias Nathan-dijo.

-¿Puede llevarme a su casa?-pregunté-Me gustaría investigar antes de darlo por perdido-

-Sí claro-respondió cambiando su destino irrevocablemente para dirigirse a su casa-¿Llamo a la policía?-

-Dame dos horas, si no saco nada sólido le dejo alertarlos-respondí con palabras sumamente tranquilizadoras.

La Sra.Lexon permaneció en el salón tomándose una tila, tenía los nervios a flor de piel al igual que su padre el cual tenía una complicada operación en quirófano. Era médico al igual que ella creo que ya se donde se conocieron.

-Si necesitas algo avísame-dijo la mujer mientras me introducía en el cuarto de mi amigo el cual se encontraba al final del pasillo en aquella casa de un solo piso.

Cerré la puerta tras poder lanzar un suspiro. La habitación se encontraba como de costumbre, la ropa del día anterior tirada en el suelo, el ordenador encendido y la alfombra arrugada.

-¿Dónde estás Brian?-pregunté para mi mismo mientras buscaba alguna nota o alguna señal que me dijera donde podría estar.

Me acerqué al ordenador y observé como tres páginas se mantenían abiertas restauradas para poder leer las tres a la vez. Resultaba extraño, todas ellas trataban sobre licantropismo. El arte pagana de la trasformación humana en lupino.

-¿Qué buscabas?-

Minimicé las páginas y busqué en el escritorio algo diferente. Entonces encontré un archivo en el cual podía leer “Notas”. Sin demorarme abrí el archivo.

-Alergia mortal a la plata: Falso-leí-Terrible dolor en la primera trasformación: Verdadero. Reflejos inhumanos: Verdadero. Fuerte atracción de las pulgas: Falso,…-

Entonces sentí una brisa. Me alejé del ordenador y me dirigí a la ventana. Era extraño el marco de esta se encontraba marcado por una especie de arañazos.

-¿Pero que,…?-

De repente vino a mi manta la silueta de aquel lobo negro. Un animal cuya mirada me era extrañamente familiar, una bestia que si hubiera querido me hubiera devorado sin haberme dejado escapar.

Comencé a alejarme de la ventana sin querer admitir lo que estaba pasando. Entonces resbalé con una de las camisetas que había en el suelo y caí hacia atrás. Me intenté levantar resbalándome de nuevo y apartando parte de la ropa del suelo fue en aquel momento cuando lo vi. El suelo estaba repleto de grandes arañazos, arañazos agónicos producidos por un terrible dolor.

-¿Qué te ha pasado?-pregunté para mi mismo.

-¿Nathan?-se oyó la madre de Brian desde el otro lado de la puerta.

-¿Sí?-dije mientras tapaba aquellas marcas con la ropa.

-¿Te he traído un refresco?-

Aquella mujer entró en la habitación y me miró extrañada. Yo también lo hubiera hecho si viera a un chico tumbado en medio de la habitación de mi hijo.

-Resbalé con la ropa de tu hijo-sonreí mientras me levantaba.

Ella rompió a reír y llevó su mirada a mi bolsillo pues mi teléfono comenzaba a sonar. Lo tomé entre mis manos y colgué para hablar con él.

-¿Sí?-

-Consigue sacar a mi madre de mi cuarto-dijo la voz de Brian-Tenemos que hablar-

-Vale Brian-dije aposta llevando un plan improvisado a cabo.

-¡¿Es él?!-preguntó ella.

-Llama a la puerta no está enfadada-dije.

De repente sonó el timbre y la Sra. Lexon salió corriendo. Me sacudí la ropa y me dirigí a la puerta. Cuando llegué a allí mi amigo estaba siendo bombardeado por grandes besos maternos.

Sus ropas estaban rotas y su rostro simbolizaba dureza y severidad. Me acerqué a ellos y escuché como aquella mujer no cesaba sus preguntas sobre la desaparición de mi amigo.

-Cayó mientras jugaba al baseball y no quiso decir nada hasta estar completamente sano-expuse con velocidad.

-¿Es eso verdad?-

-Sí-dijo él sonriendo-Me voy a cambiar-entonces se dirigió a mí me cogió del brazo y me llevó diciendo algo para que su madre lo escuchara-Chivato-

-¡No tardéis en iros a la cama!-gritó ella.

-¡No me quedaré!-protesté.
-¡Si lo harás!-gritó ella al mismo tiempo que su hijo susurraba lo mismo.

Brian me pidió que me sentara en la cama y comenzó a recoger mientras yo telefoneaba a mi abuelo.

-No abuelo-dije-No estoy enfadado de verdad… ¡Hablaremos pronto!... Sí, ya está bien,… su madre insiste,… si tranquilo llegaré mañana antes de que Martha se de cuenta-colgué el teléfono y fijé mi mirada en mi amigo el cual se mantenía sentado en el suelo, sin camiseta, mostrando aquellos trabajados músculos sin ningún pudor-Te escucho-


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:D hacia mucho que no me pasaba por DL

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Mensaje por aposta Jue Dic 09, 2010 11:47 pm

Pues me alegro de haberte traido de vuelta!!! jeje
Y que al menos, me hayas prestado atencion... no es algo a lo que estoy acostumbrado...
Y aprobecho para otra cosita... las comas. Te has fijado que en 5 capitulos tienes 6??? y puesto a ser "piquismiquis", los puntos suspensivos son un signo de puntuacion en si mismos, no llevan coma delante, intenta quitarte ese vicio... ( (quag) ups!, este no, el de las comas delante de los puntos suspensivos)
Otra cosita, creo que le vendria bien al relato (por el contexto y trama) el que puedas introducir "sinestesias" (espero no errar en el nombre), me refiero a que cuando hagas descripciones lo hagas dando propiedades de un sentido a otro. Jop, esto no se como explicarme... a ver, tal y como me lo explicaron en el cole:
"Cuando el silencio clarea se escuchan los oscuros presagios" No recuerdo de quien es, pero solo es para explicarme mejor. Con esto, consigues introducir al lector con todos sus sentidos en el lugar, aprovechando para crear cierta tension...
Va, lo dejo ya... que soy un coñazo...
Sigue, porque lo importante es ponerse a escribir, eso, ya es admirable de por si.
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Mensaje por Aure Vie Dic 10, 2010 3:16 am

no molestas ^^ me gustan las criticas y que me supervisen ^^
¿escribir es admirable? :O

Capitulo VI


-Han pasado cuatro años desde que todo empezó-explicó-Primero comencé a sentir una fuerte fiebre. Después todos los sonidos, los olores,… eran demasiados potentes para mí. Mi madre casi me lleva al médico pero yo sabía que esto no era común-

Tuve que esconder mi sonrisa. Mis poderes también se desarrollaron en aquel entonces. Ansiaba por encima de todo contarle lo que a mi me había ocurrido, me moría de ganas por hacer que no se sintiera solo pues yo lo había pasado mal. Pero había una promesa la cual no podía pasar por alto, no podía contarle mi más apreciado secreto, ahora tendría que esperar a que el destino se lo mostrara por si solo.

-¿Qué ocurrió después?-pregunté.

-Unos meses después comencé a sentir un terrible dolor-prosiguió-Mi cuerpo estaba cambiando. Fingí irme a un campamento de baloncesto para desahogar todo aquello que estaba reteniendo-

-¿Era mentira?-pregunté-¿La semana del campamento en la cual estrenaron tu película favorita?-

-Me fui a las montañas-dijo tras haber asentido con la cabeza-Entonces aprendí como controlarlo, más o menos pues aun no lo domino del todo-

-¿Lo del preparador físico?-pregunté.

-Mentira-bajo su cabeza-Todo mentira necesitaba excusas para explicar mi rápida evolución física-

-¿Te sigue doliendo cuando lo haces?-

-Sí pero cada vez me acostumbro más-respondió-Ahora estoy trabajando el trasformar partes determinadas de mi cuerpo pero cuando todo comienza no hay vuelta atrás-

-¿Entonces eras tú el del bosque?-

-Sí, quise comprobar que todo te iba bien-observó mi gesto pensativo buscando la razón por la que me persiguió-¿Tú solo por un bosque en medio de la noche?-

-Entonces,… supongo que gracias-

-¿No te vas a ir corriendo gritando que me estoy volviendo loco?-

-¡Qué dices!-salté en la cama-¡Esto es lo más interesante que me ha pasado en toda la semana! ¡Tengo un amigo licántropo!-

De repente su brazo me agarró con fuerza y me siseó para que dejara de gritar. No sabíamos quien se podía haber dado cuenta. Sin decir nada gesticulé un “lo siento”.

-Prefiero el término cambia forma-me corrigió-es mucho menos excéntrico-

-¿Y cómo es eso? ¡Cuéntame!-

-¡Es genial!-gritó efusivo mientras daba vueltas sobre si mismo-¡Es una libertad de la que nunca había gozado! ¡El viento, la tierra! ¡Todo al alcance de tus manos!-entonces se dejó caer panza arriba sobre la cama-Me gustaría que lo probaras-

-¿Y cubrirme de pelos? no, gracias-esta vez me recordé a mi hermana.

-¡Brian!-gritó la Sra. Lexon la cual se escuchaba en el salón.

-¡¿Si mamá?!-

-¡Os he preparado la cena!-gritó de nuevo-¡Cenar e iros a la cama!-

-¡Vale mamá!- respondió mientras se cambiaba de calzoncillos al mismo tiempo que yo me ponía un pijama de verano que el mismo me había prestado-¿Tienes hambre?-

-¡Claro!-respondí hambriento-Además me encanta la comida de tu madre-

Sin decir nada nos dirigimos a la cocina. Nada más ver aquellos filetes sobre la mesa me senté, coloqué uno en mi plato y comencé a comerlo saboreando cada pedazo que se movía en mi paladar. Nada más acabarlo cogí otro y comencé a cortarlo mientras observaba como mi amigo rebuscaba desde hace unos minutos en el congelador de su frigorífico.

-¿Brian?-pregunté mientras le pegaba un sorbo a mi vaso de agua.

-¿Sí?-

-¿Qué haces?-

Entonces cogió algo envuelto en papel y cerró el congelador, desenvolvió un pedazo de carne cruda y lo introdujo en el microondas para darle tres minutos de tiempo.

-Me preparo la cena-dijo mientras tomaba un filete con las manos y se lo introducía entero en la boca.

El microondas hizo funcionar su campana para indicarnos que aquellos minutos habían concluido. Yo retiré mi plato pues no podía comer más mi barriga parecía que iba a explotar. Aparté mi mirada de Brian, ahora se alimentaba de aquel pedazo como si se tratara de una manzana. Le daba pequeños mordiscos aguantando la temperatura de la pieza pues podía ver como el humo emergía de ella.

-¿Quieres?-preguntó con una sonrisa.

-No, gracias-dije torciendo mi gesto un tanto repugnado.

-Tú te lo pierdes-

Tras haber recogido la cocina y haber apagado las luces de la casa nos fuimos a su cuarto no sin antes cerciorarnos de que su madre estaba rendida en su cama. Nos dimos las buenas noches y antes de que pudiéramos iniciar una conversación los ronquidos de Brian me indicaron que había caído por completo en su mundo de ensueño.

Cuando apenas estaba comenzando a cerrar mis parpados, él se movió de tal manera que su brazo cayera por encima de mí. No pude evitarlo, tuve que salir de la cama, la temperatura de mi amigo sobrepasaba las expectativas de cualquier temperatura humana. Su piel ardía, no exageradamente pero era un calor que yo no soportaba.

Me dirigí a la ventana la cual se encontraba abierta y me senté en la silla del ordenador para mirar como a través de ella las calles se mantenían en un silencio embriagado en tranquilidad.

Supe que era malo para mis cervicales pero no pude evitar quedarme dormido apoyado de brazos en la ventana sintiendo como aquel aire de verano me enfriaban contrarrestando el fuerte calor que seguía sintiendo.

No supe si lo que ahora me estaba pasando pertenecía a un sueño que acababa de frustrar otro o simplemente deliraba despierto invadido por el cansancio.

Unos destellos rojizos me obligaron a abrir los ojos vagamente. Entonces lo vi, en la casa que se colocaba frente a la de Brian, justamente en la habitación que se situaba exactamente en el mismo lugar de la casa que en la que nosotros estábamos, había una chica en cuya mano se podía advertir como una bola de fuego ardía con furia.

No pude ver el rostro de la chica con exactitud pues la única luz que la iluminaba era la de las llamas. Su cara estaba muy sombreada y el resto de su rostro se mantenía oculto por una larga melena medio rizada de un color que tampoco pude distinguir.

Emití una pequeña queja. La típica que lanzas cuando algo te molesta y quieres dormir. De repente aquella muchacha me clavó sus ojos negros y sonrió macabramente. Su rostro parecía macabro pues las llamas lo querían así. Antes de que pudiera darme cuenta el fuego desapareció y yo caí en mis sueños como lo había hecho antes.

-Ouch-me quejé una vez el sol alumbraba la habitación llevando mis manos a mis cervicales-Mi cuello-

-¡Estás bobo!-me regañó Brian mientras colocaba las mantas de su cama y me fulminaba con la mirada-¡Solo tenías que haberme despertado!-

-No, da igual, no importa, una pastilla y esto se me habrá pasado-

-La próxima vez hazlo, no me importa dormir en una rama-sonrió él recordándome que parte de él seguía siendo un animal.

-¡Ah! ¿Qué hora es?-pregunté alarmado escuchando ya en mi mente los gritos de mi hermana.

-Once y media-respondió habiéndole echado un vistazo al reloj digital que descansaba en su cómoda.

-¡Mierda!-

-¿Qué ocurre?-

-Mi hermana, siempre me suele ir a buscar a las doce-le respondí mientras me desnudaba.

-Espera le diré a tu madre que te lleve-dijo.

-No, da igual, no quiero causar más molestias-comenté mientras miraba extrañado los arañazos del suelo-¿Ha visto tu madre eso?-

-Sí, se piensa que son rayones del movimiento de muebles-sonrió antes de salir por la puerta y esquivar los artículos de limpieza que se aglomeraban a lo largo del pasillo.

No pasaron ni siquiera cinco minutos cuando la Sra. Lexon insistió en que montara en su coche. Brian no pude acompañarme pues era el trato al que habían llegado, ella me llevaría de vuelta a casa de mi abuelo a cambio de que el terminara de limpiar la casa.

-¡Nathan!-me llamó la atención él antes de que saliera por la puerta y dejando que su madre se digiriera al coche.

-Dime-

-Prefiero que Himeko no sepa nada de esto-me dijo un poco triste por no poder confiar plenamente en ella-No sé como va a reaccionar-

-Tranquilo, no le diré nada, guardaré tu secreto-

-¿Serías capaz de guardar un súper secreto?-preguntó tratándome de bocazas.

-Si tú supieras-susurré para mis adentros mientras su madre me gritaba.

-¿Qué has dicho?-
-Sí, no te preocupes-

De repente sentí como sus brazos me rodearon y me elevaron en el aire apretándome de tal forma que casi no pudiera respirar. Sus pectorales se me clavaban al mismo tiempo que su piel en contacto con la mía me acaloraban.

-¡Adiós!-

No sabía si podía guardar aquel secreto. No el suyo, si no el mío. Aguantar sin decirle que yo también soy especial aun sabiendo que el lo va a aceptar. Pero le había hecho una promesa a mi abuelo y eso estaba por encima de cualquier cosa.

Claro que no podía contar mi secreto pero eso también conllevaba a no contar el de Brian. Pensándolo de este modo, si Phin sabía que él era un descendiente arquironense produciría que lo quisiera entrenar y entonces mi amigo haría preguntas sobre porque sabe tanto y eso haría que descubriera mi secreto sin que fuera un accidente.

-¿Nathan cariño estás bien?-preguntó la Sra. Lexon deteniendo su coche frente a la puerta de mi abuelo.

-Sí, disculpe es que pensaba en mis estudios de verano-improvisé.

-Filosofía es solo pensar como ellos-dijo sabiendo que tenía que recuperarla-Ya verás como la apruebas-

-Gracias por los ánimos-respondí con una sonrisa-y también gracias por traerme-

-De nada-dijo ella un tanto infantil mientras sus largos cabellos rizados se sacudían por el viento que entraba a través de mi puerta por la cual yo ya estaba saliendo sin haberme dado cuenta de que mi abuelo me esperaba en la puerta con una gran sonrisa-¡Chao cielo!-
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Mensaje por aposta Vie Dic 10, 2010 4:03 am

Creo que sigues abusando de los dialogos, pero es solo una opinion personal... lo importante es que te guste a ti. Pero, como ejemplo... que aporta el "-Dime-", si lo quitas... ¿crees que no se entenderá?
Por lo que veo, tratas de dejar claro quienes son y cada uno de sus pensamientos, dudas, etc. ¿crees que el lector no puede hacerlo?, ¿crees necesario acotar tanto la imaginacion de quien te lee?, creo que debes contar tu historia, despues de hacerlo, necesitas de una tercera persona que lea tu relato y le pides que te haga una beve sinopsis, estoy seguro de que dará con lo que son cada uno de los personajes, sin necesidad de que se lo cuentes, si no es un licantropo, lo imaginará como una bestia o como una cabra con colmillos asesinos... si lo piensas no es tan importante, lo importante (tal cual lo estoy viendo yo) son los secretos, pero no le des tantas vueltas a este tiene un secreto, aquel tiene un secreto, yo no puedo contar, porque sino ya verás...
Si el personaje tiene algo especial y no lo cuenta... no se ves ya que no quiere contarlo y que algo lo atenaza???
Y si, escribir (a mi que me gusta hacerlo) pienso que es admirable, no por que piense que deba ser digno de admiracion, sino por que se lo que cuesta y el empeño que se le pone para que quede bien, que te guste como ha quedado e inevitablemente que guste a otros, por eso pienso que es algo digno de admiracion. Te guste o no el relato, su tematica, la forma o el vocavulario... cualquier texto es digno de ser al menos leido...


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Mensaje por Aure Vie Dic 10, 2010 5:06 am

bueno ^^ este relato es viejillo, quiero decir lo escribi mucho antes de crecer como escritor :)

tomo tus consejos pero lee este pedazo de otro ^^ que no tiene nada que ver y dime :P

Salamanca 20:35

Sus manos agarraron aquella botella de tal forma que el código de barras se colocara de cara al sensor.
Cuando la máquina emitió el pitido que indicaba que había sido registrado idóneamente su mano se dirigió con agilidad a las teclas numéricas de la caja registradora para multiplicar ese precio por seis.

-Me da un par de bolsas por favor-dijo su cliente.

-Sí claro-respondió ella con simpatía mientras le extendía dos bolsas con el logo del supermercado en el plástico de la misma.

-Muy amable-respondió aquel muchacho que parecía estar tonteando con la cajera mientras sus ojos se fijaban en el nombre que figuraba sobre el uniforme de la muchacha. Su mirada se dirigió no sé si por inercia o por instinto animal al gran escote que complementaba la presencia de aquella muchacha.

-Son cinco con sesenta por favor-dijo de nuevo la muchacha con el tono con el que trataba a todos sus clientes. La muchacha se dio cuenta de que aquel hombre se había quedado un tanto obsoleto mirándola-¿Caballero?

-Disculpe-dijo él mientras volvía en sí y rebuscaba en su cartera el dinero apropiado para pagar-No tengo suelto-

-No hay problema-dijo de nuevo la cajera mientras tomaba el billete de diez euros y tecleaba en la caja registradora-Cinco con sesenta más cuarenta son seis, más cuatro, diez. El ticket por aquí… ¡Gracias! ¡Vuelva pronto!-

-Hasta luego Amanda-se despidió el cliente recordando su nombre una y otra vez.

Verdaderamente la muchacha se sentía estúpida repitiendo una y otra vez aquellas palabras. Pero era su deber, hacer que el cliente saliera complacido de supermercado y que regresara cuando lo necesitara.

Antes de cruzar el umbral de puertas automáticas aquel cliente se detuvo. Sus manos soltaron las bolsas sin poder evitar que aquellas botellas de agua mineral rodaran por aquel suelo de azulejos casi recién fregado. El muchacho se apoyo en la pared mientras con su otra mano se sostenía el estómago.

-Discúlpeme un momento por favor-dijo ella mientras detenía la cinta trasportadora y le dedicaba una sonrisa a la anciana que se apoyaba en su bastón.

Amanda caminó con elegancia se acercó a aquel muchacho el cual emitía graves quejidos y actuó como las normas estipulaban.

-¿Está usted bien?-preguntó mientras se acercaba a él.

De repente un gran chorro de sangre salió disparado de la boca del muchacho manchando gran parte de la pared donde se apoyaba.
La dependienta se sobresaltó. No sabía qué hacer, aquello le había cogido de imprevisto. Sin saber cómo atender la situación recurrió al auxilio.

-Espere llamaré a los sanitarios-dijo la muchacha ignorando el que sus rodillas temblaran por la preocupación que la invadía-¡Sandra!-gritó mientras agitaba su brazo de un lado hacia el otro nerviosa.

-¡¿Qué?!-respondió aquella muchacha de cabello rizado la cual no se había cerciorado de lo ocurrido.

-¡Ayúdame!-gritó ella un tanto bloqueada embriagada por la histeria que le provocaba la situación

Sin tomarse ni un segundo de descanso se dirigió a la puerta de los vestuarios del personal e introdujo la llave para girarla con fuerza y poder abrir la puerta. Entonces algo crepitó, su pulso era tal que provocó que la llave se partiera en dos, la mitad encajada en la cerradura y la otra mitad ahora caía en el suelo. Ignorando aquello caminó por aquel pasillo de taquillas y se detuvo en la veintitrés. Abrió su puerta, esta vez induciéndose una relajación falsa y temporal para coger aquel teléfono móvil y marcar el número de emergencias.

-Ciento doce-pronunció de nuevo temblorosa.

Antes de que nadie pudiera responder se escuchó como la gente de fuera gritaba. Embriagada por la preocupación negó la llamada y salió corriendo para ver que era lo que estaba ocurriendo.

El muchacho se mantenía ahora en el suelo, inmóvil. Los ojos color madera de la cajera centellearon alarmados mientras con velocidad sus pasos la conducían junto al muchacho.

-Mantengan la calma-pronunció con cordura mientras el de seguridad que se mantenía tras las puertas mecánicas entraba.

-¿Qué ha pasado Amanda?-preguntó.

-Comenzó a vomitar sangre-expuso mientras sus rodillas cedían y se veía obligada a arrodillarse en el suelo. Aprovechó aquello para aparentar que sabía lo que hacía y se limitó a tomarle el pulso a su cliente-Y se derrumbó en el suelo. Ha muerto.

-¡Dejen de gritar!-les llamó la atención el guardia de seguridad escuchando aquellos gritos molestos y continuos.

-Llamaré a una ambulancia para que lo recojan-dijo la muchacha mientras marcaba de nuevo el número.

Se colocó el teléfono en el oído y se levantó mientras una locutora exponía su nombre y preguntaba por lo ocurrido.

-Un chico de veinte,…-su mano, la que no sostenía el teléfono acarició su frente menos temblorosa que su voz-… veintidós años.

-Tranquilícese-le ayudó la locutora-Un varón de veintidós años ¿Qué le ha pasado?

-… se ha derrumbado en el suelo después de haber vomitado…-suspiró- después de haber vomitado sangre.

-Dígame la dirección y le mandaremos una ambulancia-dijo aquella locutora intentando tranquilizarla.

Justo en el momento en el que la muchacha comenzó a darle la dirección aquel chico se incorporó de golpe. La otra cajera asombrada por aquella reacción de improviso se colocó a la altura de su rostro.

-¿Estás bien?-preguntó Sandra.

Él comenzó a pronunciar sonidos extraños, algo que no se podía traducir como palabras. Su garganta parecía estar obstruida por algo, un líquido que resultó ser nuevamente sangre la cual ahora se deslizaba en gran cantidad por su barbilla.

-¿Caballero?-preguntó ella mientras él se le acercaba lentamente.

Él se acercaba a sus labios mientras ella se bloqueaba. Cuando sus labios casi rozaron los de la reponedora el cliente mostró grandes dientes afilados. En cuestión de segundos la muchacha se empapó en su propia sangre mientras intentaba gritar.

-¡Joder!-gritó Amanda histérica al ver como su compañera de trabajo era devorada por aquel hombre.

-¡Atrás!-gritó el guardia mientras extraía la porra entendible de su cinturón y la agrandaba para adquirir una actitud defensiva-¡Detrás de mí!-señalizó una frontera con su brazo para que ella no pudiera ir hacia adelante.


Aquel cliente se levantó y sin importarle que aquella mujer se desangrara en el suelo comenzó a caminar con torpeza hacia el guardia, cuyos gritos le habían llamado la atención. Nerviosa la cajera retrocedió hacia atrás hasta que la pared situada a pocos metros no la permitió alejarse más.

Observando cómo su compañera agonizaba y recordando pequeños fragmentos de su pasado sus ojos comenzaron a segregar lágrimas que se deslizaban por la suavidad de su rostro.

-¡Retroceda!-exigió el guardia sin obtener una respuesta-¡Retroceda o me veré obligado a hacerle retroceder!

Aquel muchacho parecía no escuchar. Sus ojos ahora se mantenían fijos en él. Cuando se acercó a él y extendió sus brazos este se vio obligado a apartarlos con la porra.

El cliente no se quejó, tan solo se limitó a abalanzarse sobre él. Marcos forcejeó con boca para evitar que esta le sometiera bajo la presión de sus dientes. Pero aquel muchacho parecía poseer una fuerza sobrehumana y esto produjo que él también fuera devorado.

Despellejó su cuello hasta cortar por completo el flujo de su vena yugular. La sangre salió disparada y salpicó levemente el uniforme de la cajera la cual se mantenía bloqueada observando aquella situación.

No fueron los gritos de la clientela que se mantenía escondida detrás de la caja lo que obligó a Amanda a volver en sí. Si no la imagen de su compañera ahora inerte y el caminar de aquel asesino hacia ella.

Se limpió las lágrimas y recordó aquellas imágenes de su pasado en las fuerzas militares españolas. Los errores que había cometido y las causas por las que decidió abandonar aquel oficio. Los mismos orígenes que provocaron el que eligiera una vida más tranquila.

Sus ojos observaron con velocidad. La pistola de Marcos se mantenía intacta aun enfundada en su cinturón. No le quedaba otro remedio, al menos si no quería acabar como ellos. Sintió como la adrenalina corría por sus venas justo en el momento en el que aquel hombre casi acariciaba los botones de su uniforme.

Entonces actuó, se lanzó al suelo para esquivar el ataque de aquel asesino y giró en el formando una vuelta perfecta. Se detuvo junto al cuerpo ahora inerte del guardia y desenfundó la pistola.

Aquel hombre demostró una velocidad poco propia en él. Antes de que aquella clientela pudiera cerciorarse de él, el asesino se abalanzó nuevamente sobre la cajera, pero esta no se detuvo, no ahora que su vida dependía de un hilo. Extendió su brazo y colocó el cañón de la pistola frente a la cabeza de él. Sin querer mirarle apretó el gatillo y cerró los ojos al mismo tiempo que el estruendo del arma embriagaba el supermercado.

El asesino no tardó en caer al suelo y morir sin antes pronunciar un grito agónico mientras su cuerpo se retorcía por última vez.

Entonces se hizo la calma. La gente se asomó y comprobó a larga distancia que aquella mujer se mantenía en perfectas condiciones. Antes de que nadie pudiera decir nada aquellos técnicos de ambulancia se adentraron en el establecimiento seguidos muy de cerca por personal de la policía.


-¿Está bien?-preguntó uno de ellos mientras se acercaba a ella situada junto a los dos cadáveres.

-Sí-dijo aliviada sin poder contener la tristeza de haber perdido a dos compañeros con los que había convivido tiempo atrás.

-Perdone-dijo un policía-Necesito que me responda algunas preguntas. Luego podrá volver a su casa.

-Está bien-asintió ella mientras se alejaban de la masacre y este comenzaba con sus preguntas sobre lo sucedido.
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Mensaje por aposta Dom Dic 12, 2010 10:09 pm

Hola... el que hayas puesto este en lugar de seguir con el otro... no estará por lo que yo te digo ¿no?, que mis comentarios, nunca van dirigidos a si me gusta el relato o no, o si esta bien o mal, sino como (y siempre bajo mi punto de vista) poder mejorarlo, para hacerlo mas comodo... pero, que el relato es tuyo y los consejos los cojes, unicamente si al poner yo algo de relieve te hace caer en la cuenta de algo que coincides en cambiar, no que tengas la obligacion de cambiar porque un papanatas en internet te ha dicho tal o cual cosa...
Sigo dando mi opinion, sobre este ultimo texto...
En este, pienso que está bastante hilado, me arriesgaria a decir que lo has estado retocando desde que lo escribiste, lo que me llama la atencion sobre todo, es la aparicion del nombre de Marcos. Los nombres, tambien dicen mucho... me explico, por ejemplo, la cajera tiene su nombre propio, porque es la protagonista de la historia, Marcos no deberia tener nombre (por el papel que realiza), podrias dirigirte a el como "el vigilante", "el de seguridad" o mas impersonal "personal de seguridad del establecimiento", pero si quieres usar su nombre de pila, deberias de presentarlo antes, al principio de la historia, por ejemplo: "cuando la cajera pasa uno de los productos, saluda a Marcos, el vigilante de seguridad, con una leve sonrisa", asi, mas adelante, podras usar su nombre sin que sea tan chocante.
Otra cosa que llama la atencion son los poderes de Amanda para saber la edad exacta del muchacho... en lugar de decir veinti... tantos... dice veinti... veintidos... con dos cojones. Raro.
Pocos sinonimos, muchacho y muchacha... además, se pierde un poco el hilo y no se sabe en los dialogos cual de las dos "muchachas" esta hablando, un truco, es usar para la protagonista un sinonimo unico en toda la narracion, p.ej. "chica", para el resto de feminas vas cambiando de sinonimos y se queda que cuando usas "chica" es tu protagista. Si el relato es muy largo, este recurso no sirve y debes dar el nombre de la prota cada cierto tiempo.
Y como siempre, para mi, faltan comas y sobran dialogos.
He colgado mi trabajo, espero igualmente tus comentarios ¿OK?

P.D.: Conmigo di las cosas tal cual te salgan, si una cosa te parece una boñiga lo dices tal cual, no me enfado por las formas, me interesa la opinion visceral, tambien me interesan cosas como, de esto no me he enterado o me costó saber a pesar de releer...
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Mensaje por Aure Lun Dic 13, 2010 3:02 am

^^

tranqui no lo cambié porqu eme haya molestado, al contrario colgué este porque ta mucho más logrado :)

el otro es un relato largo que escribí en 3 dias XD
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Mensaje por aposta Lun Dic 13, 2010 9:07 pm

Bien, porque me gusta comentar... y voy a hacerlo un poco mas, porque siempre hay cosas que cuando las escribes no es facil reparar en ellas hasta que no te las dice alguien. Por ejemplo, en este ultimo, dices:
aquel hombre se había quedado un tanto obsoleto mirándola
mmmm, ¿obsoleto?, imagino querias decir "absorto". Y otra cosilla con este tipo que no tengo claro, es si es un "muchacho" entendiendose como alguien joven, o por el contrario es un "hombre" como alguien de mas edad, ya que aunque lo parezcan no son sinonimos por las connotaciones de edad que implican cada termino.
O cuando ella dice: "Llamaré a los sanitarios", de acuerdo es correcto, pero quizá demasiado ¿no?, ¿tu has oido a alguien esa expresion? (fuera de la traduccion de series americanas), yo he oido, "Voy a llamar a un medico", "pedir ayuda", "llamar a alguien", "llamar una ambulancia"... no sé, puede que sea la hija de Carmen Lomana o Pitita Ridruejo...
Otra cosa que como norma se debe usar, es primero la definicion completa y luego puedes usar una descripcion corta. Aqui me refiero a que primero, usas "el de seguridad" y luego mas adelante dices "el vigilante de seguridad", cuando lo correcto es hacerlo al revés.
Vuelvo con lo de las comas, he recordado un ejemplo que nos ponian en literatura, lee esta frase:
"Si el hombre supiera el valor que tiene la mujer iria arrastrandose detras en su busqueda"

mentalmente has realizado una coma... otra cosa es si la hiciste donde yo quiero que lo hagas... porque puedo querer decir:
"Si el hombre supiera el valor que tiene la mujer, iria arrastrandose detras en su busqueda"
o "Si el hombre supiera el valor que tiene, la mujer iria arrastrandose detras en su busqueda"
Por lo que entiendes el valor que tienen, espero ver mas comas a partir de ahora ¿no?


Última edición por aposta el Mar Dic 14, 2010 2:09 am, editado 1 vez (Razón : para poner lo de las comas... que sino no soy yo...)
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Mensaje por Aure Lun Ene 31, 2011 3:10 am

Me parece chachi


Lecciones de escritura con Aposta :)

bueno ando un poco falto de inspiración :)

cuando tenga algo, cuelgo!
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